Recomendaciones:
Mervin Breneman Ph.D Profesor de Antiguo Testamento en la Universidad Cristiana Internacional, en Costa Rica.
“¿Quiere usted vivir y adorar de manera que agrade a Dios? ¿Quiere entender lo que Dios desea de nosotros? ¿Quiere experimentar el poder del Reino de Dios en su vida? Entonces recomiendo estas páginas que presentan un enfoque sano y dinámico a los Diez Mandamientos. ¿Cómo podemos entender los Diez Mandamientos de manera que no generen un legalismo sino que produzcan una vivencia de la comunión con Dios en adoración, y una vida dinámica en su servicio? En este fascinante libro, José Pablo Chacón nos da una respuesta. Nos explica el contexto en que Dios da el Decálogo a su pueblo. El autor pone énfasis especial en la adoración a Dios y en cómo la adoración se relaciona con todos los principios expresados en los Diez Mandamientos. Esta es una contribución muy acertada, pues es en la adoración donde más nos acercamos a Dios para experimentar el poder de su Reino, disfrutamos su amor y la comunión con él y escuchamos su voz para inspirarnos y guiarnos en nuestra vida cotidiana.”
“La Teología del Reino es fundamental para la iglesia de hoy en día. Ha llegado a nosotros por medio del redescubrimiento del mensaje y el ministerio de Jesús que la teología bíblica realizó durante el último siglo restaurando el mensaje que durante muchos siglos se había perdido. Buena parte de este redescubrimiento llega a nosotros por el testimonio, enseñanza y ejemplo de John Wimber, fundador y padre del movimiento de iglesias La Viña. La aplicación de la teología del Reino está envolviendo cada vez a más iglesias alrededor del mundo. Lo que Jose Pablo Chacón nos propone en este libro para comunicar el mensaje del Reino es una significativa contribución para el Cuerpo de Cristo.”
Derek Morphew Ph.D Director nacional de la Asociación de Iglesias de La Viña en Sudáfrica y director internacional del Instituto Bíblico de La Viña.
Introduccion del autor:
Hace cerca de dos años, en la biblioteca del seminario, preparaba un ensayo para la clase que dictaba en Costa Rica el profesor Harry Hoffner, del Instituto de estudios orientales de la Universidad de Chicago. Él enseñaba acerca del libro del Éxodo y su relación con la cultura y las leyes hititas. Aquella mañana, en la biblioteca del seminario, hice mi propio descubrimiento del Decálogo. Había leído los Diez Mandamientos en muchas ocasiones, sin embargo aquella vez mi lectura se detuvo en un detalle, Yahvé se presentaba con una consigna: “Yo soy Yahvé tu Dios, que te liberó del país de Egipto, de la casa de servidumbre” (Ex. 20:2; Dt. 5:6). Dios promulga los Diez Mandamientos en clave de liberación. Seguidamente Dios profiere su primer deseo en cuatro verbos que llevan el modo imperativo: “No tendrás, no te harás, no te inclinarás, ni las honrarás”. El primer anhelo de Dios expresa la actitud que esperaba de su pueblo en respuesta a su acción liberadora. Tal anhelo se promulga en clave de adoración.
De esta forma podemos ver claramente en qué consiste el pacto que se establece entre Yahvé y su pueblo: El Decálogo es un pacto de Liberación-Adoración. Yahvé firma el contrato, su rúbrica es la palabra “liberación” y el pueblo sella la alianza firmando con la palabra “Adoración”. Estas dos palabras que hemos referido como “clave” hermenéutica, nos llevan a la verdadera clave de interpretación: La clave de Reino. El pacto del Sinaí es un pacto del Reino. Yahvé es el soberano Rey que libera a un pueblo, lo conquista con su poder liberador, lo invade con su amor y lealtad y lo establece como nuevo reino. Sus súbditos son ahora un reino de sacerdotes, una nación santa que libremente rinde exclusiva adoración a su Rey.
En este estudio hemos pretendido acercarnos al Decálogo para interpretarlo en clave de Reino. Dios ha tomado la iniciativa de liberarnos. Tal liberación ha de hacer emerger la adoración en nuestros corazones y una vez más, esta adoración produce liberación en lo íntimo del ser humano. Proponemos pues, una perspectiva bíblica para una vida de adoración. El Rey ha tomado la iniciativa, ya nuestros pecados han sido expiados en la Cruz del Calvario. Nosotros, su pueblo, hemos sido liberados. Si el acto liberador por antonomasia ha sido consumado, ¡nuestra respuesta en adoración no se debe hacer esperar! La relación entre Adorador y Liberador, entre Monarca y Súbdito sigue produciendo actos de liberación en la vida de cada creyente hoy. Por lo tanto existe un continuum liberationis , una vida de Libertad para adorar y de Adoración de libertad, una vida en el pacto del Reino.
José Pablo Chacón A
15 de febrero del 2005