“Santifícalos en tu verdad, TU
PALABRA ES VERDAD” Juan 17:17
Jesús se Santificó a sí mismo para que
nosotros pudiéramos ser Santificados en la verdad (Juan 17:19). La Santidad es
lo que nos identifica como Hijos de Dios, y como co-herederos del reino con
Cristo Jesús. La santidad es lo que nos
distingue de todo aquel que está en el mundo, y ama las cosas del mundo. La santidad es lo único que puede
desencadenar la unidad de la Iglesia en el Espíritu Santo.
“Mas no te ruego solamente por éstos,
sino por también por los que han de creer en mí por medio de la palabra de
ellos, PARA QUE TODOS SEAN UNO; Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectos
en Unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste y que los has amado a
ellos como también a mí me has amado.” Juan 17:20 y23
Pero,
¿Qué es la Santidad? Algunos piensan que la santidad sólo puede caer sobre
algunos privilegiados “santos” que vivieron en otras épocas y que por gracia de
Dios fueron llamados y elegidos para ser Santos. La Santificación es lo que nos lleva a ser
santos. Pero ¿Qué es santificar? Es
“Acción y efecto de santificar o santificarse. Hacer a uno santo. Dedicar a Dios
una cosa o una persona. “
Cuando
comprendemos que la santificación es un deseo de consagrarse uno mismo al Señor
y Dios nuestro, y que es un deseo que proviene de nosotros mismos, el deseo de
agradar a Dios en todo, de Servirle con todo el corazón, de ofrecernos a
nosotros mismos como sacrificio vivo agradable a El, solo entonces es cuando
Dios derrama su Gracia sobre nosotros y nos ayuda a vivir en Santidad, por
medio de su Espíritu Santo. Por nuestras
fuerzas no podemos, pero con la ayuda de El, todo es posible.
“Y el mismo Dios de Paz os santifique por completo; y
todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la
venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también
hará”. 1 Tesalonisences 5:23-24
El Señor, que es fiel nos ha
llamado a ser santos, y esto con un fin, ser hallados irreprensibles para la
venida del Señor, la cual como ya hemos hablado, está a las puertas. También por medio de la santidad, podemos
hacer la voluntad de Dios sobre nuestra vida en lo individual, y en lo general,
como miembros del cuerpo de Cristo. Pablo nos aconseja como llegar a la santidad de nosotros mismos, para
lograr la armonía con el Dios de Amor, el Dios Santo.
“Vestíos pues, como
escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad,
de humildad, de mansedumbre, de paciencia. Soportándonos unos a otros, y
perdonándonos unos a otros, si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo nos perdonó, así
también háganlo ustedes. Y sobre todas las cosas, vestíos de Amor, que es el
vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que así
mismo fuiste llamados en un solo cuerpo, y sean agradecidos”. Col 3:12-15
Una vez mas, la santidad está
ligada al Amor de Dios, y al cuerpo de Cristo. La única manera de vivir en santidad
es por medio de la ayuda del espíritu Santo de Dios: EL AMOR DE DIOS SOBRE
NOSOTROS. Sin el amor de Dios no podemos
hacer nada. Dios es un Dios de amor, y si le pedimos amor en abundancia para
nuestro prójimo, familiares, amigos, esposos, pastores, hermanos en la fe, Dios
hará. Por medio del amor, Dios actúa en nosotros trayéndonos la fuerza
necesaria para vivir en Santidad por medio del amor de Dios para nosotros, a
través de nosotros, y en nosotros.
“El que dice que
permanece en él, debe Andar como EL ANDUVO” 1 Juan 2:6
“Apartaos de toda
especie de mal” 1 Tes 5:22
La santidad tiene propósitos
multiformes dentro de la multiforme Gracia de Dios para con nosotros: Es un
arma de defensa, pues Satanás no puede atacar, tocar, acercarse, robar, matar o
destruir a un hijo de Dios que vive en Santidad, pues la Santidad “repele” al
enemigo. Sirve para Testimonio, pues
una persona que ha conocido a Jesucristo como su Salvador, y que ha sido tocada
y transformada, ha dedicado su vida a aquél que tanto le amó que le salvó; dá testimonio del poder de Dios para
transformar las vidas, y de ese deseo que viene de la mano de Jesucristo en
nosotros, que es vivir en santidad y agradarle a El, Servirle a El con todo
nuestro ser; El testimonio es un ARMA, otra vez, para vencer a Satanás y su
obra en nosotros.
“Y ellos le han vencido,
por medio de la Sangre del cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y
menospreciaron su vida hasta la muerte” Apoc 11:12
Además, la Santidad es el
medio que une, es la goma que pega al cuerpo de Cristo, su Iglesia, es el sello
que nos caracteriza por haber sido hechos hijos de Dios, es lo que toda iglesia
y denominación cristiana debe tener, es lo que todo Cristiano comprometido con
Jesús debe practicar cada día, para poder caminar en armonía dentro del cuerpo
de Cristo; solo una persona que vive en Santidad es capaz de escuchar la dulce
voz de Jesús, y seguirla; obedecer a esa voz y hacer la perfecta voluntad de
Dios para nosotros en lo individual, y para nosotros en el cuerpo de
Cristo; Cuando caminamos en armonía
dentro del cuerpo de Cristo, que es su iglesia, el todo pone a temblar a Satanás, pues no podemos olvidar que Jesucristo
vino a DESHACER LAS OBRAS DEL DIABLO.
“Como aquel que os llamó es
santo, sed también ustedes santos en toda vuestra manera de vivir, porque
escrito está: SED SANTOS, PORQUE YO SOY SANTO” 1 Pedro 1:15-16
“Seguid la paz con todos, y
la santidad, sin la cual, NADIE VERA AL SEÑOR” Heb 12:14
“Así que amados, puesto que
tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y espíritu,
perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” 2 Cor 7:1
La palabra de Dios es Clara.
Jesucristo viene por su iglesia, y si la iglesia no es santa, no verá al
Señor. Hoy es el día en el cual tenemos
que ponernos a cuentas con Dios por todas las maneras en que le hemos ofendido.
Pidámosle perdón por nuestro orgullo y soberbia de pensar que podíamos vivir la
vida sin santidad, y aún así ver al Señor cara a cara en el Día del Señor. Ponte a cuentas hoy mismo, y declárate, desde
hoy y en adelante, un santo del Señor, dispuesto a escuchar su voz, y hacer su
voluntad, todos los días de tu vida. Prepárate, porque Jesucristo viene y el mismo nos dice: “Estarán dos en
una misma cama, y uno será tomado y el otro dejado”. El que será tomado es aquel que vivió una
vida de santidad, agradable a Dios, dando buen testimonio, y sirviéndole a su
Señor y Salvador con todo su corazón. Esto
como todas las cosas relativas a la Salvación, es algo personal, entre Jesucristo
y tu. Si Jesús viniera por su iglesia
hoy, ¿Podrías verlo de frente a los ojos, sin nada que ocultar? ¿Podrías
ocultar algo de Sus ojos?
Que La paz y el Gozo de Jesucristo, y su amor desciendan
sobre todos ustedes, y que el espíritu de Dios redarguya a todo aquel que no
está a cuentas con Dios, para que lo haga hoy, y se integre en armonía al
cuerpo de Cristo, que es exclusivamente conformado por todos aquellos
Cristianos que viven en Santidad.
En Su Nombre