Clínica Espiritual #2
“Purificación profunda en diez pasos”
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo
Para perdonar nuestros pecados,
Y limpiarnos de toda maldad.
Si decimos que no hemos pecado,
Le hacemos a él mentiroso,
Y su palabra no está en nosotros”
1ª Juan 1:9-10
El mayor obstáculo que tenemos para ser santos no es tanto un problema de motivación, sino un problema de acumulación. Los cristianos experimentan frustración y derrota debido a la acumulación de pecados no confesados que están escondidos bajo la superficie. Este es un proceso de purificación que ha ayudado a miles de personas a encontrar libertad absoluta de sus pecados.
- Siéntese solo en un lugar tranquilo con un par de hojas de papel, un bolígrafo y su Biblia.
- Silencie su corazón ante el Señor permaneciendo quieto, cerrando sus ojos y preparándolo para buscar a Dios. Aparte de su mente todas las distracciones y pensamientos que interfieran.
- Ore al Señor y agradézcale por llevarlo a éste lugar de su vida en donde usted desea ser purificado y desea más de su santidad. Pídale que le dé valor y gracia a medida que se humilla ante él. Prométale al Señor que no huirá de su obra profunda y que permanecerá en el proceso hasta que Él le revele que está totalmente limpio ante sus ojos. Deje claramente establecido que completará el proceso, sin importar el costo o las consecuencias.
- Pídale al Espíritu Santo que le revele los pecados específicos de su vida –aun los que haya olvidado- los que aun se interponen entre Él y usted.
- Anote todo lo que el Espíritu Santo le revele. No dude y no ceda ante la tentación de obviar algunos de los más difíciles. Cuando ya no pueda recordar ningún otro, ore por segunda vez: “Espíritu Santo, yo deseo confesar todos los pecados entre tú y yo. Por favor revélame cualquier otro pecado que haya olvidado, dame tu gracia y tu valor”.
- Confiese sus pecados uno por uno ante el Señor. Comience por el más difícil utilizando palabras como éstas: “Señor, yo confieso ante Ti que he cometido el pecado de __________________________. Por favor perdóname y límpiame completamente de él”. Luego haga lo mismo con cada uno de los pecados de toda su lista hasta que acabe.
- Anticípese a la lucha personal que tendrá que enfrentar. Si todavía no ha querido enfrentar esos problemas no confesarlos ante el Señor: No se alarme ante un fuerte deseo de huir, porque todos los sentimos.
- Esté consciente de que tendrá que humillarse por lo menos a una persona en el proceso de restauración. Tome el más difícil primero, y personalmente visite a esa persona. Si no es posible, llámela por teléfono, y si no es posible, escríbale una carta. Quizás usted tendrá que confesar o hacer algún tipo de restitución. Escoja siempre la forma más noble y haga más de los que se esperaría que hiciera para satisfacer al Señor y a la persona ofendida.
- Escriba “HECHO” después de que haya confesado, haya hecho la restitución, haya sido perdonado y haya recibido la limpieza del Señor.
- Queme las hojas como un acto de seguridad del perdón completo del Señor. Luego déle gracias a Dios y alábelo por su perdón y agradézcale su limpieza.