Un cambio de actitud
Lucas 10:27
Amarás al Señor Tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a tí mismo.
Comencemos desde un principio con una pregunta importante: ¿Te amas a ti misma? A veces no se alcanza a comprender del por qué nos cuesta tanto poner por obra este mandamiento. Dios nos manda a amarnos a nosotras mismas para poder amar a nuestro prójimo y eso debemos aprenderlo. Jesucristo dice en Mateo 11:29: "Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón". O sea, tenemos un ejemplo maravilloso en donde sacamos las enseñanzas para aplicarlas a nuestras vidas. Para amarte a tí misma, debes reconocerte ante nuestro amado Jesucristo sin temor, hablar con El con toda confianza y decirle lo que te aflige y lo que te molesta. No tengas temor de hablarle de tus errores y sé sincera al momento de reconocer tus defectos. Dios te dará gracia y en la medida que vayas confesando todas esas cosas que sabes que no son agradables a Dios, El las irá reemplazando por las virtudes divinas que están escasas en tu vida y que te hacen sufrir. Si eres ligera de genio por ejemplo, díselo al Señor. Es cierto, El lo sabe, pero cuando lo confiesas es porque deseas cambiar de actitud y eso es lo que mira Dios, tus deseos de agradarlo. A veces pequeños detalles nos hacen perder momentos preciosos con nuestro amado Salvador, pero si somos humildes y reconocemos diariamente nuestras faltas, Dios es misericordioso para perdonarnos y levantarnos. Nuestro caracter empezará a ser transformados y despues de ser una mujer llena de complejos, te darás cuenta de quien eres en Jesucristo: una Princesa de Dios y una embajadora de Cristo. Así que empecemos por el principio, y ejercita el reconocimiento, no es fácil, pero te aseguro que vale la pena. Yo lo practico a diario, decirle a Dios todas mis cosas, y no hay faltas pequeñas como no hay mentiras blancas. Es bueno ser sinceras con Dios, ya que de todas maneras El lo escudriña todo a través del Espíritu Santo y sabe lo que tenemos en el corazón. Cuando confesamos y nos arrepentimos es porque de verdad deseamos un cambio y un deseo de agradar a nuestro Dios. Cuando notes cambios positivos en tu vida, no dudes en comentarselos a Dios en oración y agradecerle por lo que hace cada día en tu vida. Y no temas, Dios está contigo y te bendice cuando te postras a sus pies con humildad. Jesucristo fue un varón experimentado en quebrantos y aprendió de Dios y nosotros aprendemos de El.
Muchas bendiciones
Cristina
Cualquier duda o consulta escríbeme a ccvilla@msn.com